Cicatrices de acné: por qué el láser C02 funciona en unas y en otras no

Cicatrices de acné: por qué el láser C02 funciona en unas y en otras no
Creación: 11 ago 2026 · Actualización: 11 ago 2026

Voy a empezar por lo que más cuesta escuchar. Las cicatrices de acné no desaparecen. Mejoran, a veces muchísimo, hasta el punto de que con maquillaje ligero o luz normal ya no se notan. Pero la piel que se dañó no vuelve a ser la piel que nunca tuvo acné.

Digo esto en la primera consulta, antes de hablar de tecnología, porque la diferencia entre un paciente satisfecho y uno decepcionado casi nunca es el resultado. Es lo que le prometieron.

No todas las marcas del acné son cicatrices

Esta confusión me la encuentro cada semana, y tiene consecuencias caras. Muchas de las manchas que la gente llama cicatriz no lo son. Son cambios de color: rojas, si el acné es reciente y todavía hay inflamación; cafes u oscuras, sobre todo en pieles morenas, que es lo que en dermatología llamamos hiperpigmentación posinflamatoria.

Esas manchas son planas. Si pasas el dedo, la piel se siente lisa. Y aquí está el punto importante: se van solas con el tiempo, y se van más rápido con protección solar constante y tratamiento tópico adecuado. No necesitan láser ablativo. Hay gente que ha pagado tratamientos agresivos por algo que iba a mejorar con protector solar y paciencia.

La cicatriz de verdad se siente. Es un hundimiento, un relieve, un cambio de textura. Se nota con luz lateral, esa que entra por la ventana de lado, y es la razón por la que muchos pacientes me dicen que se ven bien en el espejo del baño pero mal en el del coche.

Los tres tipos que sí son cicatriz

Entre las cicatrices hundidas, que son las más frecuentes tras el acné, distinguimos tres formas. No es un tecnicismo inútil: cada una responde de manera distinta y esa es exactamente la razón por la que dos personas con cicatrices de acné pueden salir con planes de tratamiento completamente distintos.

Las onduladas son suaves, de bordes difuminados, como un relieve leve en la mejilla. Son las que mejor responden. Con láser fraccionado suelen mejorar de forma clara.

Las cuadradas tienen bordes definidos y base plana, como si a la piel le hubieran sacado un pedacito con paredes rectas. Responden bien, aunque necesitan más sesiones y a veces más de una técnica.

Las profundas y estrechas son las difíciles. Son pequeñas en superficie pero se hunden mucho, ancladas al tejido de abajo. El láser solo no las resuelve, porque el problema no está arriba, está en la brida que tira desde el fondo. Estas requieren liberar esa unión primero, o tratarlas puntualmente una por una.

Y luego están las cicatrices que sobresalen en lugar de hundirse, las gruesas y elevadas. Esas son otra historia completamente distinta, se manejan con otro enfoque, y aplicarles un láser ablativo sin más puede empeorarlas. Por eso la valoración presencial no es un trámite. Un mismo rostro suele tener mezcla de varios tipos, y el plan se arma en función de cuál predomina.

¿Qué hace el láser CO2 fraccionado?

Funciona creando microcolumnas de daño controlado en la piel, dejando piel sana entre ellas. Esa piel intacta es la que permite que todo cicatrice más rápido que si tratáramos la superficie completa. El estímulo hace que el organismo produzca colágeno nuevo durante los meses siguientes, y ese colágeno es el que va rellenando el hundimiento desde abajo.

Lo que esto significa en la práctica es que el resultado no se ve al día siguiente. Se ve a los tres, cuatro, seis meses. Sigue mejorando mucho después de la última sesión. Es de los pocos tratamientos donde el paciente que se toma una foto a los seis meses se lleva una sorpresa agradable.

Sobre la recuperación prefiero ser directa, porque aquí es donde la gente se lleva el susto: hay días de cara roja, inflamada y descamando. No son horas. Se planifica. La mayoría de mis pacientes lo agenda en periodos donde puede estar tranquila, y hay que asumir que durante ese tiempo no vas a querer ver a mucha gente. El número de sesiones depende del tipo de cicatriz y de la profundidad, y se espacian varias semanas porque hay que darle tiempo al colágeno.

Dos cosas que condicionan todo

La primera: el acné tiene que estar controlado. No trato cicatrices de un acné que sigue activo, porque estaría reparando mientras se siguen formando lesiones nuevas. Si hace falta, ese es el primer paso, aunque retrase el resto.

La segunda: el tono de piel importa, y en México importa mucho. En pieles morenas existe un riesgo real de que el propio tratamiento deje manchas oscuras al sanar. No significa que no se pueda hacer. Significa que se ajustan los parámetros, se prepara la piel antes con tratamiento tópico durante semanas y se es estricto con el protector solar después. Cuando alguien ofrece el mismo protocolo para todos los pacientes sin preguntar nada de esto, está trabajando a ciegas.

El sol, por cierto, es la variable que más resultados arruina. No es un consejo de cortesía al final de la consulta. Es parte del tratamiento.

Qué esperar de verdad

Si tuviera que resumir lo que le digo a alguien en la primera cita: vamos a mejorar de forma notable, no a borrar. Vamos a necesitar varias sesiones y varios meses. Vas a tener días de recuperación que hay que agendar. Y una parte del resultado depende de cosas que hagas tú, sobre todo protegerte del sol.

Los pacientes que quedan más contentos no son los que tenían las cicatrices más leves. Son los que sabían exactamente en qué se estaban metiendo.

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