Me puse relleno y no me gustó: qué se puede deshacer y qué no

Existe una enzima que disuelve el ácido hialurónico. Se llama hialuronidasa y lleva décadas usándose en medicina, mucho antes de que a alguien se le ocurriera ponerse relleno en los labios. Eso es, probablemente, la mejor noticia de toda la medicina estética: casi todo lo que hacemos con ácido hialurónico es reversible. Digo casi a propósito, y a eso llegaré.
Por qué un relleno queda mal
Cuando reviso un caso que llega a corregirse, casi siempre encuentro una de cuatro cosas.
La primera es cantidad. Se puso demasiado producto para la cara que lo recibió. Esto pasa mucho en labios y en pómulos, y pasa sobre todo cuando el tratamiento se vendió por jeringa y no por diagnóstico. Si alguien te ofrece dos jeringas antes de mirarte la cara en movimiento, ya empezaron mal.
La segunda es plano. El ácido hialurónico se coloca a distintas profundidades según la zona. Un producto denso, pensado para ir sobre el hueso, colocado superficialmente, se transparenta con un tono azulado. Ese efecto tiene nombre, efecto Tyndall, y es de los motivos más frecuentes por los que alguien viene a que le disuelva ojeras.
La tercera es migración. El producto se desplaza del sitio donde se puso. En labios se ve como un reborde blanquecino por encima del labio superior, ese contorno que en fotos parece un bigote. No siempre es culpa de quien lo aplicó: influye el tipo de producto, la cantidad, la anatomía y cuántas veces te lo has repetido sin dejar que el anterior se reabsorba.
La cuarta, y la más frustrante para la paciente, es que todo esté técnicamente bien y aun así no le guste. Esa también es una razón válida. No necesito que un resultado sea un error clínico para aceptar deshacerlo.
Qué hace la hialuronidasa y qué se siente
La aplicación es rápida. Se hace en consultorio, se infiltra en la zona donde está el producto y se espera. En labios se empieza a notar el cambio en cuestión de minutos; en zonas más profundas o con productos muy densos puede tardar días y a veces hace falta una segunda sesión.
Hay dos cosas que digo siempre antes. Una: no es un bisturí. La enzima disuelve el ácido hialurónico que encuentra, y no distingue perfectamente entre el que te sobra y el que te queda bien. Es posible quedar temporalmente con menos volumen del que se buscaba. Es reversible en el sentido de que se puede volver a colocar producto, pero hay que esperar, normalmente un par de semanas.
Dos: puede haber reacción alérgica. Es poco frecuente, pero existe, y por eso hago prueba de sensibilidad antes en los casos que lo ameritan y no aplico jamás sin valoración previa. Después queda inflamación durante uno o dos días. No es dolorosa, es incómoda.
La urgencia de la que casi nadie habla
Hay un escenario donde la hialuronidasa deja de ser estética y se vuelve urgencia médica: la oclusión vascular. Al inyectar, existe la posibilidad de que el producto entre o comprima un vaso sanguíneo y deje sin riego una zona de la piel. Es raro, pero es la complicación que todos los que inyectamos tenemos presente.
Los signos aparecen pronto: dolor desproporcionado, la piel que cambia de color, se ve moteada o blanquecina, y en algunos casos alteraciones en la visión. El tratamiento es hialuronidasa, en cantidad suficiente y lo antes posible. Las horas cuentan.
Por eso hay una pregunta que vale la pena hacer antes de que te inyecten, y que casi nadie hace: si algo sale mal hoy, tienes hialuronidasa aquí, en este consultorio, ahora mismo? Quien inyecta ácido hialurónico debe tenerla disponible y saber usarla. Si la respuesta es que hay que pedirla, o que eso nunca pasa, es una respuesta suficiente para levantarte de la silla.
Lo que la hialuronidasa no puede hacer
Aquí es donde se acaban las buenas noticias, y prefiero decirlo claro porque a veces la gente llega con una expectativa que no voy a poder cumplir. La hialuronidasa disuelve ácido hialurónico. Nada más.
No disuelve bioestimuladores de colágeno. No disuelve hidrogeles, biopolímeros ni ninguno de los productos permanentes que todavía se aplican de manera clandestina en este país. No disuelve grasa propia trasplantada. Y no revierte hilos.
Esto importa muchísimo, porque no todo el mundo sabe qué le pusieron. Recibo pacientes que dicen me pusieron relleno y no tienen idea de qué producto fue, ni cuánto, ni de qué marca. Cuando no hay registro y la clínica no lo entrega, trabajamos con lo que se ve y se palpa, y a veces la respuesta honesta es que eso que tienes ahí no se va a ir con una enzima.
Los productos permanentes son un problema distinto y bastante más serio. Pueden dar inflamación años después. Su manejo no es una consulta de treinta minutos.
De ahí sale mi consejo más aburrido y más útil: guarda la etiqueta. Cualquier profesional serio te dice qué producto usó, cuánto y dónde, y te lo da por escrito. Si no te lo dan, pídelo. Si no te lo quieren dar, ya sabes algo importante sobre ese lugar.
Si estás en esta situación
Lo que hago en una primera valoración es sencillo: ver la cara en reposo y en movimiento, palpar, revisar qué producto se aplicó y cuándo, y decir con claridad si es reversible, parcialmente reversible o no reversible. A veces la conclusión es que hay que esperar, porque el ácido hialurónico se reabsorbe solo y en algunos casos la mejor decisión clínica es no hacer nada durante unos meses.
Atiendo también a personas que se trataron en otro lugar. No hay ningún juicio en esa consulta. La mayoría tomó una decisión razonable con la información que tenía, y la información que le dieron no fue buena.
Si algo te está molestando ahora mismo, si notas dolor fuerte, cambio de color en la piel o alteraciones en la vista después de una infiltración reciente, eso no espera a mañana. Busca atención médica de inmediato.
